Acción Educativa en Diabetes, Obesidad y Sobrepeso, A.C.

    FORO DE DISCUSIÓN: IMPUESTO AL REFRESCO

    13 Feb 13 - 14:23


    El día de hoy se llevo a cabo un Foro de discusión sobre la susceptibilidad de aplicar un nuevo gravamen a los refrescos y bebidas endulzadas en el que participan autoridades de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), El Poder del Consumidor, Senadores –entre ellos Marcela Torres quien introdujo la iniciativa al Senado- y miembros de ContraPeso –colectivo de agrupaciones civiles entre ellas Acción Educativa en Diabetes, Obesidad y Sobrepeso, A.C.- interesados todos en formular propuestas para una mejor política pública en salud, las formas de posibilitarla e incentivar su cumplimiento y la dedicación del presupuesto fiscal necesario.

                    Lo anterior a consecuencia de que México ha documentado uno de los incrementos más rápidos a nivel mundial en la prevalencia de peso excesivo (sobrepeso y obesidad). Según la última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT 2012), actualmente alrededor de 7 de cada 10 adultos (mas de 49 millones) y 1 de cada 3 niños  de 5 a 19 años (alrededor de 12 millones) presentan peso excesivo. Y, se calcula que el costo de atención a la obesidad pasará de 67 mil millones de pesos en 2008 hasta 202 mil millones de pesos para el 2017 en caso de no tomar medidas de inmediato.

                    Ciertamente, el aumento de depósitos de grasa que caracteriza a la obesidad, aparece cuando la ingesta calórica excede al gasto de energía del individuo siendo modulada por factores fisiológicos, genéticos y epigenéticos. Pero además, existen causas subyacentes como son la alta disponibilidad de alimentos con elevada densidad energética y bebidas azucaradas, bajo consumo de agua, frutas, verduras, cereales de grano entero y leguminosas, entre otros. También influye la falta de orientación alimentaria; aunado a todo ello, la pérdida de la cultura alimentaria y un medio ambiente sedentario. Es una realidad que el costo de mil calorías ha disminuido, pero su calidad nutricional es menor y justamente es ahí donde debe incidir el rol regulador del Estado.

                    Mediáticamente, se ha manejado que esta iniciativa es controversial. Sin embargo, no hay duda que la intervención del Estado está justificada cuando en el mercado no se han creado condiciones que favorezcan una alimentación saludable. De manera que la industria alimentaria debe asumir su responsabilidad en este contexto y tomar una postura propositiva con alimentos verdaderamente competitivos en calidad y costo.

                    En primer lugar, se propone aumentar la disponibilidad de agua y alimentos saludables, especialmente en los entornos en los que la población destina una parte importante de su tiempo, como las escuelas y centros de trabajo; regular la mercadotecnia de alimentos y bebidas dirigidos a niños y adolescentes y generar espacios seguros y atractivos para estimular la práctica de actividad física. Un segundo requisito para el logro de la adopción de conductas saludables es el desarrollo de la intención de cambio de los individuos, para ello no basta limitar la exposición de la población a tanta publicidad y estrategias de mercadeo de alimentos sino que hay que estructurar estrategias para empoderar a los consumidores hacia una mejor elección de alimentos, especialmente a madres embarazadas, niños y adolescentes, como a la población poco informada en materia de alimentación y estilos de vida saludable.

                    Considerar políticas fiscales como parte de la estrategia para el control y prevención de la obesidad es prioritario y, por lógica debe combinar tanto la aplicación de impuestos como de subsidios al consumo.

                    La OPS ha propuesto desarrollar una norma para la regulación adecuada de la publicidad de alimentos y bebidas a niños y adolescentes. Hace falta desarrollar una estrategia nacional de comunicación educativa y orientación alimentaria que incluya guías alimentarias que promuevan la salud, capacitar al personal operativo de la salud y de los programas de nutrición, implementar un  sistema de etiquetado frontal de alimentos que sea único y fácil de entender. Un Plan de Acción Escolar requiere desarrollarse paralelamente a mecanismos y procesos de rendición de cuentas en los niveles municipal y estatal.

                    El punto de incidencia medular es la prevención de múltiples enfermedades crónicas no trasmisibles  relacionadas con la nutrición, como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Tan solo de la primera, también se ha identificado un aumento alarmante en la mortalidad por diabetes mellitus tipo 2 del 47% entre 1980 y el año 2000. Los principales factores de riesgo para esa mortalidad fueron: sobrepeso y obesidad, concentraciones sostenidamente elevadas de glucosa en sangre, el consumo de alcohol y el tabaquismo. Las generaciones nacidas en las últimas décadas del siglo XX, como resultado de los daños ocasionados por la obesidad, pudieran tener una menor longevidad que las generaciones anteriores.

                    Toda esta iniciativa no se prospecta como un movimiento exclusivo de México es, un eslabón de esfuerzos en el plano mundial. En los Estados Unidos de Norte-América la propuesta “Healthy, Hunger-Free Kids” desde el 2010 buscó frenar la obesidad infantil mediante el cambio de alimentos en las escuelas y la promoción de una alimentación saludable. Recientemente, el Departamento de Agricultura de ese país ha establecido límites nutricionales para alimentos y bebidas a la venta por máquinas expendedoras en escuelas; propone restringir incluso la venta de bebidas deportivas en escuelas secundarias y busca ampliar la adopción de criterios de selección para venta de alimentos “bajos en grasa”, “bajos en azúcar” y “bajos en sodio”. Tom Vilsack, Secretario del Departamento de Agricultura, ha sido enfático al apuntar que “la buena nutrición sienta las bases para la buena salud y el éxito académico”.

                    La Universidad de California – Los Ángeles (UCLA) y el Palo Alto Medical Foundation Research Institute recién publicaron un estudio que vincula la publicidad exterior y la obesidad; han demostrado que el marketing hace a la gente comer más.

                    Los azúcares son necesarios para darnos energía y en cantidad moderada para contribuir a nuestro bienestar. Sabemos sin embargo que también, personas que viven con diabetes tienen hasta el doble de posibilidades de padecer ciertos tipos de cáncer como el pancreático o de colon. Pues bien, científicos dirigidos por la Dra. Custodia García Jiménez en Madrid han descubierto que el vínculo entre obesidad, diabetes y cáncer viene dado por ALTOS NIVELES DE GLUCOSA. En el proceso intestinal de respuesta a la presencia de azúcares ingeridos se produce una hormona denominada GLP-1 que, señaliza al páncreas la necesidad de liberar insulina. Esa producción  es controlada por una proteína llamada β-catenina en condiciones normales y su presencia depende estrictamente de los niveles de glucosa. De manera que ante elevaciones sostenidas de glucosa tiene un efecto deletéreo tras acumularse en los núcleos celulares donde induce proliferación celular y predispone el desarrollo de cáncer. Una conclusión relevante fue que el cambio de dieta es una de las estrategias más sencillas de prevención  y que potencialmente puede ahorrar mucho sufrimiento y dinero.

                    Ya lo dijo Paracelso “la dosis hace al veneno”, Usted qué opciones elije.

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